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Johana Clavel

Por que comer peras

La pera es una excelente fuente de vitaminas A, B, C y E, ácido fólico, fibra, potasio, sales minerales, azúcares yodo, hierro y calcio. Todos estos componentes la hacen ideal para lograr un enriquecimiento vitamínico en el cuerpo y una dieta sana y equilibrada. Como también posee taninos y ácido caféico, le atribuyen propiedades antibacterianas.

Entre los beneficios de comer peras, tenemos:

  • Es un alimento diurético, uricolítico (disuelve el ácido úrico), depurativo, laxante, remineralizante, estomáquico, astringente y sedante.
  • Por su bajo contenido en hidratos de carbono y en sodio resulta recomendable para diabéticos, hipertensos y para quienes hayan padecido enfermedades cardíacas.
  • De gran valor en casos de reumatismo, gota, artritis, estrés, anemia, diarrea, obesidad e hipertensión arterial.
  • La pera es de fácil y rápida digestión cuando está tierna y madura. Quienes tengan un aparato digestivo algo delicado, pueden tomarla cocida. Pierde así, no obstante, gran parte del contenido vitamínico, aunque no los minerales e hidratos de carbono.
  • La pera ejerce una suave acción astringente y evita la putrefacción y flatulencias intestinales, típicas por ejemplo de la colitis.
  • La pera favorece además la eliminación de ácido úrico a través de la orina.
  • Tiene efecto alcalinizante de la sangre, lo que la hace indicada en dietas depurativas, contribuyendo a neutralizar el exceso de residuos tóxicos propios de una dieta rica en productos de origen animal.
  • También está indicada en el caso de exceso de peso. En efecto, cuando se desea eliminar grasa o combatir una retención acuosa, la pera es un alimento muy conveniente. En primer lugar por su bajo contenido calórico y en segundo lugar por su elevado poder diurético (mayor eliminación de agua a través de la orina).
  • Además, es conocido el efecto hipotensor de la pera por su acción estimulante de la formación de orina, lo cual ha sido científicamente comprobado. Ello se debe a la casi nula presencia de sodio (que retiene agua, aumentando el volumen y la presión de la sangre) y a su elevado contenido en potasio (125 mg por 100 g), con efecto contrario.

Tips para conservarlas

  • Una vez en casa tras la compra, hay que liberarlas del envoltorio que lleven, con objeto de dejarlas respirar.
  • Deben manipularse con cuidado para evitar roturas que puedan acelerar el proceso de descomposición y eliminar posibles piezas que estén deterioradas, evitando así el contagio del resto.
  • Es necesario guardarlas en un lugar seco, fresco y protegido de la luz.
  • Se pueden conservar en la nevera, en la parte menos fría, no más de tres días.

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