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Este artículo salió de la necesidad que tuve de ajustar la alimentación de mi hijo Alvaro Rafael, mejor conocido como Don Ligerito.

La ingesta de los vegetales es uno de los pilares más importante de la alimentación sana y equilibrada pero, también es un tipo de alimento que resulta complicado dar a los niños.

Los pequeñines colocan resistencia cuando deben comer algo nuevo o que simplemente no les gusta. En muchas oportunidades y situaciones los padres se desesperan y deciden evitar esos alimentos que al niño no le gusta para conseguir que sus hijos coman y no haga más drama a la hora de sentarse a la mesa.

Esto, no soluciona el problema. Está comprobado que, cuando se introduce un alimento a mas temprana edad en la dieta de los niños más fácil será que sea aceptado. De todas formas, lo mejor es no desesperarse y no pretender que tomen raciones grandes desde el primer día. Es más fácil conseguir buenos resultados si evitamos que asocien las verduras con discusiones en la mesa. Progresivamente se acostumbrarán al sabor y podremos aumentar el tamaño de las raciones hasta que se las lleguen a comer sin “disfraz”.

Los niños en edades de preescolar y escolar pueden presentar una disminución del apetito y falta de interés por probar nuevos alimentos. Entonces, como padre, seguro te preguntas: ¿cómo lograr buenos hábitos de alimentación?

Esta situación es normal, ya que en esta etapa el crecimiento no es tan acelerado como durante el primer año de vida o adolescencia. Además, los niños pasan la mayor parte del tiempo jugando y descubriendo su realidad, lo que genera que la hora de la comida no sea tan divertida como el resto del día.

Sin embargo, es muy importante que desarrollen buenos hábitos de alimentación desde temprana edad. Es necesario poner en la mesa y ofrecer a los niños diferentes tipos de alimentos saludables, además de mostrarles que, como padre, también los comes y disfrutas.

Por ello, te brindamos algunas sugerencias para lograr que los niños coman de todo, lo cual sirve además para fomentar buenos hábitos de alimentación:

– Para que un niño acepte un alimento nuevo es necesario que lo pruebe en múltiples ocasiones, en diferentes días y servido de formas diferentes. Varios estudios revelan que las preferencias alimenticias de los niños están fuertemente ligadas al número de veces que se les expone a ellos, así como a la persistencia por parte de los padres a presentar la comida que los niños rechazan. Es posible que sea necesario poner de 10 a 15 veces un alimento diferente antes de que se acostumbre a comerlo o que llegue, incluso, a probarlo.

– Para la comida o cena, es fundamental preguntar al niño cuál de las dos opciones de verduras que tengas preparadas prefiere. Con ello se logra que el niño sienta que su opinión cuenta y se crean los buenos hábitos. También resulta ser una pista para los padres a la hora de saber qué es lo que más le gusta y aprovechar la ocasión para introducir nuevas recetas.

No siempre los niños son receptivos a comer y a probar los nuevos sabores y texturas. Dicen que nos les gusta o que les da asco. Así que se está frente al reto para conseguir que coman sin rechazar y sin que la comida se convierta en una lucha de poder.

TRUCOS PARA QUE TU HIJO COMA VERDURAS: Llega la hora de la comida y el comedor se convierte en un campo de batalla. En un lado, el padre con el tenedor lleno de hortalizas y en la otra el pequeño de la casa con una boca firmemente cerrada, ¿quién ganará la lucha? Si no quieres que te pase como en los famosos cómics de Mafalda cuando le ponían su adorada sopa, aquí tienes los mejores consejos para conseguir que tu hijo deje el plato vacío.

El proceso de imitación: Tan simple como dejar que tus hijos te acompañen en la cocina y participen en la preparación del menú diario, o cambiar la presentación de los platos, pueden lograr que los niños vean las verduras de otra manera.
Lo primero que debes saber es que tú como progenitor debes empezar dando ejemplo. Los niños suelen hacer las cosas por imitación, la famosa frase “a donde fueres haz lo que vieres” es para ellos una máxima natural para conseguir adaptarse y desarrollarse en el nuevo mundo donde viven.
Yolanda Sanz señala en su libro ‘Alimentación infantil’ (Editorial Aguilar), “rara vez un niño optará por las verduras si sus padres no las consumen. Si este tipo de alimentos no se encuentran en el menú cotidiano del hogar, probablemente el niño crecerá con la idea de que no son alimentos tan imprescindibles”.

Cocina con tu Hijo: No está de más que los niños se involucren también en el proceso de compra y selección de alimentos. Un día que no tengas mucho lío, llévalo contigo al supermercado, móntalo en el carrito y disfruta explicándole el maravilloso mundo de las verduras. El niño verá puestos llenos de variedades, colores y formas, la sonrisa del vendedor cuando él haga el pedido, déjalo que agarre tal o cual hortaliza y se divierta poniéndola en las bolsas y después pesándola.

De hecho, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Granada, demostró que permitir a un niño pequeño la elección libre de qué verdura va a comer, aumentaba hasta un 80 por ciento el consumo de estos alimentos en la población infantil.

Haz platos divertidos: Creatividad al poder. Gran parte del éxito de conseguir que los hijos coman verduras está en tu imaginación. Algo tan simple como hacer divertida la presentación del plato es tener ganada la mitad de la aventura. Si haces del plato toda una diversión, verá el puré de verduras como una estupenda poción mágica de energía, o a los tomatitos cherry como bombas que explotan en su boca y matan a todos los gérmenes, o a los espárragos blancos como espadas láser de luz, o a la vaporera de las verduras al vapor como a una nave espacial llena de humo. Y si de bosques hablamos, nada igual a los árboles de brócoli para despertar toda su curiosidad.

Para los padres más artistas, también puedes crear formas de animales, caras o paisajes con los diferentes alimentos, en esta web tienes algunas ideas www.funkylunch.com convirtiendo tus platos en verdaderos escenarios que harán que tu hijo corra a sentarse en la mesa para seguir jugando.

Recetas infalibles: Ya sabemos que la pizza, el arroz, la pasta o las brochetas son algunos de los platos preferidos por los niños, entonces, ¿por qué no incluir aquí las verduras? Aprovecha la buena disposición que tienen los peques por estas preparaciones y crea una versión vegetal de cada una de ellas. Además, al ser platos fáciles de hacer, puedes dejarle participar en su elaboración. Abre la nevera y deja que decida qué verduras va a pinchar en las brochetas, cuáles va a espolvorear en las pizzas o anímale a comer pasta de colores con alguna verdurita muy finamente cortada. Otros platos estrella para mezclar con verduras pueden ser los canelones o la lasaña, los revueltos o las tortillas.

También puedes combinar las verduras con sus carnes o pescados preferidos, por ejemplo: el arroz salteado con lomo, espinacas muy picadas, los muslitos de pollo guisados con verduras, una pechuga de pollo con lechuga y tomate, arroz con atún y verduritas, salchichas con tomate y calabacines fritos, por ejemplo.

Aunque no hay que abusar de las salsas ni de los condimentos, no vamos a pasar por alto que una ayuda para que coman “verde” es cortar éstas como si fueran patatas fritas y dejar algunos cubitos con diferentes salsas en la mesa: salsa de tomate, kétchup, mayonesa, crema de queso para untar o salsa de yogur. ¡No pararán de untar y mezclar! De todas formas, cuidado con este consejo, ya que si el niño se acostumbra demasiado a esta práctica, al final no querrá probar las verduras sin estas salsas y estará adormeciendo su paladar en cuanto al rico sabor de cada verdura.

¿Qué hacer si tu hijo se niega a comer verduras?

Si la negación ante alimentos imprescindibles se ha instaurado como un comportamiento habitual, “la mejor solución no es castigar al niño ofreciendo las lentejas en la merienda o el desayuno del día siguiente, ni dejarle sin entrenamiento o el juego por este motivo. Todo se resolverá si nos lo tomamos con paciencia y no forzamos al niño”.

El conocido pediatra Carlos González, autor de ‘Mi niño no me come’ (Ed. Temas de Hoy), apuesta por no obligar al niño a comer ni castigarle por ello “una vez que dejemos de obligarle, él seguirá comiendo lo mismo, pero nos ahorraremos las peleas y batallas que hasta entonces acompañaban a la hora de comer dejando ésta sea un momento de conflicto”, comenta el experto. “Hay que dejar de obligar a comer a los hijos. Dejar de meterles la comida en la boca. Es más fácil y, a la larga más efectivo, que sea él mismo el que coma, con su propia mano y su propio tenedor, la cantidad que quiera comer y no haga nada (ni insistir, ni distraer, ni prometer, ni amenazar, ni premiar, ni nada) para que coma más”, concluye González. Y no obligarlo incluye no chantajearlo, no hacerle el avión con la cuchara, no recriminarle que come poco o que has trabajado mucho en la cocina para que luego no se lo coma.
Hay que hacerlo con paciencia y serenidad, que no parezca un castigo ni una falta de cariño.

El mejor remedio para que acepte las verduras es la paciencia. Además, conviene aplaudir al pequeño cuando come bien. Las recompensas verbales como “estamos orgullosos de ti” o “mira cuánto estás aprendiendo” son más útiles y pedagógicas que un castigo. Esto lo confirma Rocío Ramos-Paul, también conocida como la supernanny, en su libro ‘Mi hijo no come’ (Ed. Aguilar), “atender los comportamientos positivos de tu hijo y reconocérselos, de esta manera los repetirá.

NO a los premios con la comida

Algunos padres tienden a premiar con helados o dulces cuando el niño se come todo lo que tiene en el plato, pero es importante saber que este tipo de premios alimentarios deben de ser ocasionales. Los niños tienen que hacerse conscientes de que deben comer de una manera saludable por su propio bien, no esperando recibir siempre una recompensa, que además, a largo plazo puede ocasionarles problemas de sobrepeso u obesidad. Por otro lado, si ven que les premias por comerse unas verduras, asociarán las hortalizas con algo malo. ¿Has probado a hacerlo al revés?

Psic. Natalia Cruz
IG: nataliagcruz